Denigrar al vehículo diesel por un puñado de votos!

De todos es sabido que la clase política se ha ganado la fama de hacer cualquier cosa por mantenerse en el poder o conseguir llegar a él, como faltar a la verdad, difamar a sus adversarios o tomar decisiones cuyo único objetivo es el conseguir un puñado de votos.

En algunas ciudades europeas ya los políticos han anunciado la prohibición de los motores diésel a corto y medio plazo, mientras que las empresas de automóviles han hecho fuertes inversiones para desarrollar una tecnología que cumpla con la nueva normativa comunitaria, que obliga a una reducción de hasta los 95 gr/km de las emisiones de CO2 medias. Esto deja fuera a los motores de gasóleo, que no podrán circular bajo ningún concepto.

Pero en esta guerra existen intereses más allá de cuidar el medioambiente y la calidad del aire que respiramos. Debe ser labor de todos evitar coger el coche o hacer un uso más racional del vehículo, pero también deben tener responsabilidad los políticos y no sólo encargarse de recaudar impuestos.

La diferencia entre utilizar un motor de gasolina o de gasoil reside en cuestiones como la cantidad de emisiones de óxido de carbono o de partículas no quemadas, que son las culpables de la contaminación de nuestras ciudades. Y estos niveles son los que se deben tener en cuenta a la hora de estipular cuál de ellos es menos nocivo para la salud. Nada tienen que ver los intereses económicos o políticos que suelen intervenir en estas nuevas normativas.

La primera que ha propuesto prohibir la entrada a la ciudad de los vehículos diésel a partir de 2020 fue la alcaldesa de París, sin tener en cuenta que la mayor parte de la producción de automóviles en Francia es de este tipo de motores. Además, sin saber que los motores gasolina hoy día producen más emisiones contaminantes. Por lo que el problema no está en el tipo de motor, sino en la antigüedad del coche. De hecho, poco después dijo que era sólo una declaración de intenciones y que el objetivo era que en ese año solo se vendieran coches movidos por energías renovables.

Por otro lado, el Reino Unido ha anunciado que a partir de 2040 prohibirá la circulación de coches que no sean eléctricos. Para esto, tendrían que empezar ya por incluir más enchufes de carga y por ayudar a desarrollar esta tecnología más limpia, de manera que nadie quiera adquirir un coche térmico en el futuro.

La canciller de Alemania también ha tenido que anunciar que su objetivo es que no se vendan coches con motor térmico en el futuro, pero sin fijar un plazo concreto, así no se crea problemas con el sector del automóvil a corto plazo.

En España actualmente se pueden comprar coches fabricados con distintos tipos de energía, entre ellos de gasolina, siendo el menos eficiente y el que más contamina. Pero a pesar de esto, se quiere eliminar del mercado a los motores diésel.

Sin embargo, en Noruega, donde la tecnología de los coches eléctricos está mucho más avanzada que en el resto de Europa, se tiene el objetivo de que en 2025 ya no haya coches térmicos circulando. Para ello, no los van a prohibir, simplemente ya están ayudando a que haya infraestructuras que faciliten su recarga y han conseguido que la energía eléctrica sea más barata y completamente renovable. De esta forma, el ciudadano preferirá el coche eléctrico sin que nadie se lo tenga que imponer.

He aquí la diferencia entre unos países y otros.

Fuente: Dinergia Información